Mario Vargas Llosa, en «Elogio de la lectura y la ficción»


Mario Vargas Llosa, en «Elogio de la lectura y la ficción»:

«...leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida [...] debería ser mejor.»

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La creatividad surge de hallar –pensando diferente del resto– ideas absurdas, para así nuevamente pensarlas y darles coherencia.

Ahí la importancia de la Lógica: porque sólo con ella es posible tanto hallar los absurdos como obtener la coherencia.

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domingo, 12 de octubre de 2014

SOBRE LA REALIDAD DE LAS INVESTIGACIONES

Los siguientes pasos pretenderán mostrar a grandes rasgos en qué consiste una investigación, omitiendo, por supuesto, las particularidades que cada disciplina del conocimiento implique, pero mostrando lo que en todas sin excepción se puede encontrar. Así, una investigación se construye como a continuación se describe:

  1. Contemplando la Realidad

    Antes que efectuar experimentos u obtener conclusiones sobre aquellos, es menester recordar de dónde parte todo. Y es en la Realidad que es posible encontrar a la Realidad misma.

    Entonces cabe preguntarse, «¿qué es real?», o bien, «¿qué no es real?», pues sabiendo la respuesta para esta segunda pregunta, lo que reste responderá la primera. Y el lector se preguntará si tiene algún sentido cuestionar en qué consiste la Realidad, pudiendo pasar directamente a los experimentos y conclusiones. Luego, quien escribe el presente texto contestará que tiene bastante sentido porque la Realidad es una de las “cosas” que no puede investigarse.

    Estrictamente, es imposible demostrar si un objeto es real o no y, sobre todo, es imposible demostrar si la realidad misma es real o no. Se puede concluir que un objeto es verdaderamente real y que otro es irreal por un motivo que, empleando lógica de primer orden, lleva a la deducción de que ciertas conclusiones no son verdaderas ni falsas. Tal motivo es el siguiente:

    Asumiendo que un objeto X sea verdaderamente real, tendría que existir una “caraterística” garantizándolo, misma que esté además presente en todos los objetos igualmente reales.

    Con ello, ha de ser la característica «ser real» la que, redundantemente, garantice la realidad de las “cosas reales”. ¿Y cómo estudiar una característica que apenas se intuye en su existencia porque ni siquiera se tenga una demostración contundente de la misma?

    Existen muchas propuestas filosóficas al respecto, y todas son válidas en la medida de que alcanzan los objetivos que pretenden. No obstante, todas esas propuestas se resumen, a saberse, en dos tipos: 1) las que asumen de antemano, de manera dogmática, qué sí y qué no es real; y 2) las que siempre se preguntan, de manera escéptica, qué sí y qué no es real.

    Las primeras, las dogmáticas, una vez llegado al consenso de qué es real y qué no, lo mantienen así. Las segundas, las escépticas, una vez llegado al consenso de qué es real y qué no, son capaces de generar más consensos y modificar aquello que se tiene por real para tenerlo por irreal posteriormente.

    Ambas implican ventajas y desventajas de diversa índole (política, sobre todo), pero la desventaja en común es que dependen de consensos sobre lo que es real y lo que es irreal. Estos consensos, ahora es posible señalarlo, surgen de la duda sobre la realidad de las “cosas”.

    Ni siquiera las maneras de filosofía dogmática son tan dogmáticas, pues, como ya se mostró, parten de la misma duda que las maneras escépticas tienen sobre la Realidad. Sin embargo, los mismos consensos llevan a ambos tipos filosóficos a ser dogmáticos, es decir, ni siquiera las maneras escépticas pueden jactarse de ser absolutamente escépticas siendo que llegan a un acuerdo final como en las maneras dogmáticas. Que el consenso es modificable, sí, pero mientras no llegue a ser modificado, se mantiene como en las maneras dogmáticas.

    Es así que las personas se reúnen y determinan qué es real y qué no, unas cuestionando cada cierto tiempo sus determinaciones, otras no, pero siempre intentando llegar a la aceptación generalizada de la Realidad de las “cosas”, porque sólo así es menos probable que los individuos se vean a sí mismos como “locos” creyendo real lo que para la mayoría de las personas es irreal. Somos “seres sociales” y como tales nos comportamos. Incluso la presente exposición está diseñada para que otros la corroboren o rechacen, pero siempre bajo la conciencia inconsciente de que una vez aceptada por la mayoría, formará parte de la Realidad.

    Finalmente, se mencionó que era imposible demostrar si un objeto era real o no, dado que cualquier forma de conclusión llevaría a deducir absurdos. En ese sentido la demostración se encuentra formalmente en Sobre la indecidibilidad del problema ontológico, del 16 de Marzo de 2014.

    Es, pues, que contemplar la Realidad implica hacer partícipes a otras personas y definir qué “cosas” son reales, porque sólo aquéllas serán sujeto de una investigación. Si se desea cumplir eficazmente con esto último, será necesario leer consensos hechos por otras personas. Dichos consensos son publicados en libros o en artículos. Leyendo uno se deja convencer sobre la Realidad de tal o cual “cosa”. La investigación tiene como objetivo, al final de cuentas, ya sea corroborar los consensos ya establecidos, o bien, rechazarlos.

    Cabe mencionar lo siguiente: como en los libros y artículos están los consensos existentes, es fácil entender que la lectura nos llevará a tener nociones más amplias de la Realidad, permitiéndonos incluso ampliarlas por medio de nuevas investigaciones basadas en los textos leídos.

  2. Delimitando los objetos de la investigación

    ¿Se terminaría nuestra existencia si no leyéramos? Es decir, ¿moriríamos si no conociéramos de consensos tan amplios, más allá de aquellos implicando gente inmediata a nuestra cotidianidad? No, al contrario, ignorar consensos (a esto suele llamársele simplemente ignorancia) no implica en ningún sentido inmediato el exterminio de persona alguna. De lo contrario, todos los seres humanos ya estaríamos muertos: todos ignoramos consensos, porque no es posible abarcar pensamientos tan diversos y de tan distintas procedencias, sean de aquí o allá, del pasado del presente o del futuro. Sin embargo, es posible que de conocer consensos e investigar se tengan menos probabilidades de morir, quizá ya no como individuos, sino como especie humana que conformamos.

    Retomando el paso 2, una vez entendido un consenso, se delimitan los objetos de la investigación. Esto es, se toman algunos componentes de la Realidad –es posible escoger de entre los admitidos por un consenso ya existente–, y a discreción del investigador se añaden otros fuera del consenso estudiado, con tal de complementar la investigación si es necesario.

    Por ejemplo, está el consenso donde las nubes son reales, y donde el cielo también es real. En este caso las nubes y el cielo son objetos de una investigación potencial. De otra forma, está el consenso donde los aglomerados de agua condensada en partículas de polvo son reales, y donde la atmósfera con un 21% molar de oxígeno y 79% molar de nitrógeno, sosteniendo a los aglomerados mencionados, también es real. Así, cualquier “cosa” mencionada (por escrito o a voz viva) puede ser objeto de una investigación potencial.

  3. Delimitando los cambios a observar en los objetos de la investigación

    Confiando que el concepto de cambio (o variación) sea bastante intuitivo y que todos los lectores tengan nociones sobre él, se asumirá prescindible explicarlo. Luego, los objetos de la investigación cuentan con características, diversas, y es necesario seleccionar sólo algunas. Aquellas seleccionadas pueden ser modificadas para acentuarlas, disminuirlas, o bien, anularlas.

    Del ejemplo en el paso 2, quizá no sea posible para el investigador modificar por su voluntad el tamaño de las nubes, pero sí podrá observar el tamaño de las nubes existentes en el cielo. Entonces, el cambio delimitado es la variación en el tamaño de las nubes que se encuentran en el cielo.

    A menos de que el investigador se jacte de una memoria privilegiada, se recomienda escribir un registro de los cambios observados.

  4. Adaptando los cambios observados a una idea

    Los consensos se componen de ideas sobre lo que es real y lo que es irreal. Y una idea es lo que se encuentra en la mente (en la conciencia). Asimismo la conciencia es aquello que admitimos, de lo cual “caemos en la cuenta”. Las ideas, por consiguiente, establecen todo lo que concebimos y, finalmente, por el conocimiento de algún consenso, nos llevan a comprender la Realidad.

    Así, somos conscientes de los diversos tamaños de nube que hay. Luego, con el registro obtenido es posible establecer la idea de “mayoría” en el tamaño de las nubes. O sea, que podría observarse cuál es el tamaño de nube más común de entre las nubes observadas. También puede establecerse la idea de “minoría” en el tamaño de las nubes. Y aunque parezca obvio lo que se está mencionando, es necesario intentar explicar entre quienes conformen el consenso (el escritor y el lector, por ejemplo) qué son la “mayoría” y la “minoría”, a menos de tener la suficiente certeza de que nadie pondrá en tela de juicio el significado de dichas ideas.

    Por supuesto, hay ideas más complicadas que las anteriores: usualmente (aunque no necesariamente) se generan fórmulas matemáticas, que son ideas para relacionar los registros numéricos sobre los cambios en un objeto dado para distintas características que lo describen. Por ejemplo, podría observarse (medirse) la cantidad de agua que contiene una nube cuyo tamaño también ha sido observado. Luego, con una fórmula matemática se calcula la cantidad de agua en una nube, una vez que se conozca el tamaño de la misma.

    O bien, con otro ejemplo más cotidiano (no por ello insulso), las “cuentas” al ir de compras son en realidad ideas que podrían escribirse como fórmulas matemáticas y así conocer el precio total de 4 kg de manzanas a partir de conocer el precio de 1 kg. Las investigaciones, como se indicó al comienzo, abarcan variadas disciplinas del conocimiento. En el caso de los precios, correspondería a una investigación en Economía.

    Y como nunca se descartó que este método sirviera a los consensos dogmáticos, se expondrá un ejemplo de adaptación a una idea a partir de la Teología: en algún consenso se admitió irrefutablemente que Dios (el dios católico) nos permite conocer “cosas” paulatinamente. Luego, se desea investigar qué tan paulatino es el conocimiento que Dios permite. Así, en Teología, podría observarse cómo cambia el conocimiento con el paso del tiempo, contabilizando el número de publicaciones hechas en un año. Finalmente, con los registros generados se determina a qué ritmo Dios nos permite conocer “cosas”. Y, siguiendo el tenor del consenso, se dirá como conclusión que el ritmo del conocimiento a que estamos sometidos es determinación de Dios.

    Como no se busca en este texto dar preferencia a ningún tipo de consenso –la presente es una investigación sobre las investigaciones, no sobre los consensos–, se dirá que en otros consensos no se atribuye a ninguna deidad el conocimiento, sino a la voluntad misma del humano. Entonces los registros se tomarán para declarar el ritmo con que el humano busca comprender la Realidad, y no con que el dios católico quiere que el humano la comprenda.

    De cualquier forma, como se hizo notar desde el paso 1 –ahora se notará la importancia de mostrar los detalles sobre la Realidad– los consensos son arbitrariedades de las personas y ninguna opción es la “opción verdadera”. Porque ni siquiera sabemos si algún dios existe, o si el humano es real, apenas porque unos llegaron al consenso de que el primero existe y otros de que el segundo es el existente, el real. No podemos garantizar nada sobre la Realidad de las “cosas”.

    Es así que las investigaciones sólo nos dan mayor tranquilidad sobre lo que creemos conocer, pero no constituyen de forma contundente los cimientos para la existencia misma de las “cosas”. Es pues real y existente sólo aquello que deseemos que así sea.

    Las investigaciones sólo nos permiten creer más en lo que
    ya creíamos al principio, o bien, dejar de creer en lo que
    ya creíamos para creer en otra Realidad, misma que
    se constituirá en cualquier caso por las ideas a las
    cuales se adapten nuestras observaciones.

  5. Observar el comportamiento acorde al tipo de filosofía admitida

    Este es el último paso. Consiste en actuar de acuerdo a lo que creemos que es real. Si estamos de acuerdo con algún consenso dogmático (de los que nunca o casi nunca cuestionan sus determinaciones), las ideas del paso 4 tendrán que tomarse como un dogma adicional, proveniente de los dogmas anteriores a este nuevo. Y la misión será mantenerlo inamovible, pues en la veracidad de ello se cree convincentemente.

    Si, al contrario, se está de acuerdo con algún consenso escéptico (de los que suelen cuestionar sus determinaciones), las ideas del paso 4 tendrán que ser puestas en duda, efectuando nuevas observaciones, elaborando nuevas investigaciones (desde el paso 1) para verificar que las ideas del paso 4 en investigaciones previas describan, como dicen, las observaciones registradas.

    No obstante, como ya fue señalado, ni los consensos escépticos cambian a cada segundo (porque en alguna idea hay que confiar para considerar real lo que se crea real), ni los consensos dogmáticos son tan inamovibles (porque las personas cambian y tienden en algún instante a creer algo diferente a lo creído inicialmente). Es por ello que este último paso es sólo una descripción de lo que puede ocurrir tras una investigación, y no pretende en ninguna forma ejercer coerción sobre individuo alguno.

Las ideas a que se adaptan nuestras observaciones son el resultado de las investigaciones y sirven para constituir la Realidad en un instante dado, sea del presente o del futuro. Son las investigaciones lo que las personas emplean para constituir la Realidad e incluso permitirían admitir si hay algún presente o si habrá algún futuro, si las investigaciones son válidas o no, etc. Cualquier cosa resultará de las investigaciones, tan solo para seguir el instinto de creer en algún tipo de Realidad y sobrevivir a ella (o no).

12 de Octubre de 2014
 
 

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